“Cielos”

El proyecto “Cielos” ® nace en el 2013 y está en constante desarrollo: les presento algunas de las fotografías. (Registro Prop. Intelectuales.: #263718/2016 y #275758/2017)


“Cielos”, algunas reflexiones.
por Clara Salina

“La historia es histérica: solo se constituye si se la mira y, para mirarla, hay que estar excluido de ella” Roland Barthes

Mientras una puerta o una ventana evocan poéticamente una emoción del alma, sea la partida, el cambio, la esperanza o la visión, los cielos generalmente solo “cubren” o “decoran”.

Sin embargo, si los miramos por si solos, nos damos cuenta de que están dotados de una notable potencialidad narrativa.

Me parece que el proyecto “Cielos” nos devuelve a la antigua contemplación de ese elemento arquitectónico mientras ha hecho patente las posibilidades connotativas que ellos conllevan.

“Cielos” busca la presencia humana en su ausencia. Fotografiar arquitectura es solo el pretexto para hablar de las historias que han tomado vida bajo aquellas mirada silenciosa; un lenguaje donde la forma y el espacio plasman el relato de la memoria.
Los cielos se revelan, en fotografía, ser guardianes de cemento que absorben infaliblemente nuestras historias. Pierden el atributo físico espacial, para proyectarse en la connotación que el observador les quiere atribuir.

En esta conexión se da la posibilidad del descubrimiento, o del reconocimiento de lo patrimonial, en cuanto además “pertenecientes a alguien”. Desde allí se desprende el potencial mnemónico y especulativo que se asocia a la sorpresa y a la identificación. Un vínculo con raíces poderosas, a través del cual el observador vive una experiencia emocional. Frente a ella puede, quiere y a veces, hasta se ve obligado a atribuirle sentido.


En el 2017, desde el proyecto “Cielos” ha nacido el libro “Cielos de Santiago”
Fotos: Clara Salina
Textos: Rodrigo Guendelman
Consultoría histórica: Brügmann Restauradores
Editora: ConFin

Dos fotografías de la serie, después de haber estado expuesta en el Centro Cultural de La Moneda desde abril hasta agosto 2018, son ahora patrimonio del Museo de Arte Contemporáneo de Chile