Due ma non Due

Due ma non Due es la traducción italiana del principio budista Esho-Funi que describe la inseparabilidad entre individuo y medio ambiente. Esho-Funi, en japonés, nos dice que la vida “sho y su entorno “e”, son inseparables,funi. Aunque percibamos lo que nos rodea como separado de nosotros, existe una dimensión de nuestra vida que es una con el universo. En el nivel más esencial, no hay separación alguna entre nosotros mismos y el entorno.

Nosotros somos nuestras acciones, nuestros pensamientos, nuestra comida, nuestros desechos. Unicidad entre el individuo y su ambiente. Absorbemos lo que nos rodea; lo que nos rodea nos incluye. Emociones y química son nuestra realidad (Clara Salina).

A través de dos instalaciones la artista Clara Salina, que durante el proceso de creación del trabajo se valió de los conocimientos científicos de la astrónoma italiana y docente en la Pontificia Universidad Católica Manuela Zoccali, nos acerca a una reflexión necesaria en tiempos de riesgos ambientales y violentas emociones.

Creo que, considerada la situación de violencia intrínseca de la sociedad y el estado en el cual se encuentra el planeta, también el arte tiene que asumir su parte en la ética de su desarrollo temático (Clara Salina).

Más allá de la belleza de los colores del arcoíris, del cual se compone cada espectro luminoso, más allá de la frase alentadora “somos polvo de estrella”, esta artista italiana trata de hacer patente el ciclo en el cual estamos atrapados y del cual es importante llegar a ser conscientes: la química del ambiente influye sobre nuestro cuerpo, así como la química que está detrás de nuestras emociones influye sobre las emociones que están a la base de nuestras decisiones:

Nosotros somos los únicos responsables de lo que nos rodea, ya que no hay efecto que no esté anteriormente causado por nosotros mismos (Clara Salina).

Las dos instalaciones:

  • En Esho-Funi lo micro incluye lo macro. La instalación, obra cinética, está hecha de papel vegetal e incluye espectros estelares, datos y estructuras de química orgánica, que componen la misma estructura de la artista
  • En Nichi, sol en japonés, será el macro a mostrar el micro. Hecha del mismo papel vegetal de mayor gramaje, propone la fascinante visión del espectro de nuestro sol desplegado en todo su ancho.

Exposición:  28/06/2017 – 01/08/2017

Instituto Italiano de Cultura -Santiago

Due ma non Due

A partir de angostas cintas de papel desplegadas radialmente o pendiendo por su peso desde la altura, Clara Salina se propone ilustrar una teoría unificadora del cosmos. Más aun, su propósito es expresar que todo constituye uno –los seres vivos, la vida, el cosmos. Y el tiempo, por cierto. Andando largos caminos plagados de vericuetos, nuestros pensadores occidentales continúan a la búsqueda de respuestas a sus preguntas universales sin percatarse que ellos mismos son parte de esas respuestas esquivas, y que por lo tanto carecen de la objetividad que ellos mismos demandan para respaldar sus evaluaciones: cuando quien pregunta es parte de la respuesta no puede sustraerse a ella, no se puede ser juez cuando uno es cómplice. Pero lo que resulta de esto no es nada complejo, más bien todo lo contrario: es simple pues es uno, y a partir de ello podemos ser dos pero no dos, mil pero no mil –pues somos uno y todo.

En el budismo estas convergencias se denominan Esho-Funi, donde ‘e-sho’ es la vida y su ámbito, y ‘funi’ la unión indisoluble de ambos. Desde esta visión holística, Clara Salina dispone dos obras (pero no dos), una que representa el espectro de la luz a partir de nuestro sol, titulada Nichi – sole, y otra que representa el Universo a partir de espectros múltiples estelares y de datos químicos –incluyendo los de la estructura química de la propia artista–, y que titula Esho-Funi – due ma non due. Ambas instalaciones, su materialidad y los rigurosos conceptos que las sustentan pueden confundir la percepción sensible de aspectos más intangibles: energía, emoción, espiritualidad. La exposición alude a la energía que nos une y nos proyecta. Su desarrollo ha pasado de un ensayo a otro, de una intuición a una posibilidad factible, lo cual incide en el campo de las emociones. Por último, el proceso intelectual se sustenta en una estructura espiritual que lo absorbe, ayudándonos así a comprender que la concepción y manufactura de la obra constituyen la obra misma, tal como la obra constituye a su vez a la artista, y tal como la artista nos constituye a su vez a nosotros cuando observamos la obra que la constituye a ella misma.

 

Mario Fonseca

Artista visual, crítico de arte

Wall Mapu, junio de 2017